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¿Para qué meditar?

  • Foto del escritor: Eric Manquez
    Eric Manquez
  • 12 may 2025
  • 4 min de lectura

Actualizado: hace 4 días

Por Eric Manquez

¿Qué es meditación?, ¿Qué es meditar? y ¿Para qué meditar?

 

Antes de contestar estas tres preguntas es necesario aclarar lo siguiente:

 

Hay tres asociaciones que se hacen frecuentemente cuando se habla de meditación. 

 

La primera es creer que meditación es “reflexión”: pensar o considerar algo con atención y detenimiento para estudiarlo o comprenderlo bien. 

 

La segunda es asociar meditación con “imaginería”: creación y producción de imágenes mentales. 

 

La tercera es confundir meditación con “desensibilización afectiva” (por ejemplo, mindfulness o el método autógeno de Schulz), cuyo propósito es registrar la experiencia tal como aparece; sensaciones, afectos, impulsos, pensamientos; sin intervenirla, sin modificarla y sin emitir juicio, sosteniendo la atención en el presente y permitiendo que la activación afectiva se despliegue y se regule por sí misma.

 

Aunque estas tres actividades del pensamiento son útiles y necesarias en la vida de cada persona, y también pueden ser usadas como soportes para entrenar la Atención, la meditación; en el sentido que aquí doy al término; es distinta de reflexionar, imaginar o desensibilizar afectivamente. Incluso el término “concentración”, entendido como la permanencia de la Atención en un objeto durante un periodo de tiempo, es solo una capacidad previa para meditar: no es meditar, es concentrarse.

 

La “Consciencia”, como capacidad de conocer y atestiguar nuestra propia existencia, posee¸ por así decir;  la “Atención” como su órgano ejecutivo. Cuando la Atención toca un objeto, aparece el acto de Consciencia. Esto ocurre tanto con los objetos que intuimos a través de los sentidos como con los que aparecen mediante el pensamiento (imaginar, reflexionar, recordar, etc.).

 

En la vida cotidiana, la Atención rara vez permanece fija en un solo objeto. Su actividad se desplaza de un estímulo a otro debido a la percepción, esta totalidad significativa con que vemos el mundo y nos vemos en él momento a momento. Su dinamismo se parece más al aleteo de un colibrí: incesante, vital. Cuando cruzamos la calle, aunque estemos preocupados por algo, la Atención también está pendiente del entorno, pues necesitamos llegar vivos a la vereda.

 

Primero, al “concentrarnos” para entrenar nuestra capacidad de Atención, debemos ponerla en un objeto o en una sucesión de objetos. Esta es la primera parte, absolutamente necesaria para meditar. Cuando la concentración se vuelve estable, surge una “Apacibilidad”, una cualidad natural de la mente que no depende del objeto. Esta Apacibilidad pasa a ser el soporte de la Atención, y ya no es necesario concentrarse: la Apacibilidad cautiva y rapta a la Atención en su propio origen, la Consciencia, atestiguando su propia existencia. Este es el comienzo de la Meditación.

 

¿Qué es meditar?

 

La Consciencia es Consciencia de algo. Cuando la Consciencia, a través de la Atención, permanece solo en ese algo durante un periodo de tiempo, eso es “concentrarse”. 

 

Cuando la Consciencia prescinde de ese algo y permanece en su propia existencia, en su Apacibilidad natural, eso es “meditar”.

 

¿Para qué meditar?

 

Existencia, del verbo existir, proviene del latín “ex-sistire”: aparecer, emerger, ser. Está compuesta por el prefijo “ex” (hacia afuera) y “sistire” (tomar posición, estar fijo).

 

Cada uno de nosotros puede constatar, en la vigilia y en el sueño, que aparecemos situados en un mundo y tomamos una posición de sujeto ante los demás objetos.

 

Yo estoy aquí y lo Otro está allá, ante mí. 

 

Nos sucede lo mismo cuando nos miramos a nosotros mismos: yo estoy aquí y mis pensamientos, sensaciones, emociones, recuerdos, etc., están allá, ante mí. Esta distancia es la que nos permite, como personas con cuerpo, nombre e historia, vivir, gozar y sufrir nuestra existencia en este mundo. A veces nos sentimos tan separados de nosotros mismos o de nuestro mundo que la vida se torna gris y poco estimulante. Otras veces ocurre lo contrario: nos sentimos congruentes y unidos a las actividades que desarrollamos.

 

Al tomar una posición de sujeto, nos apropiamos de los objetos que conforman nuestro Yo: mi cuerpo, mis pensamientos, mis sentimientos, expectativas, recuerdos, valores, mi cama, mi ropa, mi auto, mi ciudad, mi país, mi profesión, mi nacionalidad, etc. Nuestro Yo posicionado como sujeto de la experiencia se traduce en Yo y Mío. Esto no ocurre en la vereda del frente: ocurre en la circularidad de los pensamientos en nuestra mente. Yo me hablo a mí mismo.

 

Puedo fundamentar mi identidad personal en objetos: yo soy mis bienes materiales. Este fundamento es frágil. 

 

Puedo fundamentarla en mis valores: este fundamento es más sólido y socialmente deseable. 

 

Sin embargo, en ambos casos, el Yo depende de lo Mío, y sin lo Mío pareciera no haber Yo.

 

Si formulo la pregunta: ¿Quién soy Yo?, descubro que no soy lo que está fuera de mi piel, tampoco soy el cuerpo y sus sensaciones, tampoco soy la mente y sus contenidos. El que nombra no es lo nombrado.

 

Cuando despierto a la vigilia o en el sueño, esta Consciencia de sí como Yo surge a pesar de mí, y es a través de esta presencia que puedo darme cuenta de que tomo una posición como Yo personal-social con nombre e historia, apropiándome de un mundo de objetos, míos, y aparece yo y mis circunstancias: el bicho en su nicho.

 

Sin embargo, este Yo que surge y permanece situado sin tomar una posición determinada escapa a cualquier definición, puesto que no es un objeto ni un concepto que pueda ser asido conceptualmente. Esto es la Consciencia, el Fundamento, la Vida. También se le ha llamado Dios y se le adjudican diversos nombres y cualidades. Esto que queda sin nombrar es lo anterior a la existencia: es antes de tomar una posición ante un mundo, antes de que el bicho se apropie de su nicho.

 

Entonces, ¿para qué meditar? 

 

Para regresar al fundamento de nuestra existencia.

 

Ahora podemos contestar la primera pregunta: ¿Qué es la meditación?

 

Meditación es la herramienta que nos permite des-cubrir Aquello que somos.


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