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  • Eric Manquez

No confundir los medios con los fines

Actualizado: 12 de feb de 2018

Yoga es explorar la experiencia humana más intima, más allá de los objetos cotidianos, más allá de los pensamientos y conceptos, más allá del sujeto que dice observar, donde solo Dios Es.


Si imaginas que subes a la cumbre de una montaña, yoga es dejar la cumbre de la montaña, y Ser el espacio sobre la montaña, que es el mismo que envuelve a la montaña y es el mismo espacio que envuelve el universo entero.

Si bien es cierto que las asanas (Posiciones corporales), namaskares y vinyasas (secuencias de movimientos corporales) son importantes y tienen múltiples beneficios para la salud, ejecutarlas a la perfección solo da cuenta de alguien que gira alrededor de la montaña, a los pies de la montaña.


Quien en su práctica comienza a comprender el silencio del pranayama (Ejercicios respiratorios), tarde o temprano, mirara hacia lo alto y nacerá el interés en subir la montaña.


Visto de este modo, la práctica de asanas y pranayama solo es relevante a los pies de la montaña.


Para comenzar a subir es necesaria la comprensión del pratyahara (quitar el reconocimiento del objeto de la percepción). Al darnos cuenta, mediante la observación, del modo en que la atención es cautivada por el objeto y la necesidad de un saludable distanciamiento, te alzara en el camino de ascensión y en la comprensión de; que es la Atención como órgano de la consciencia y su comportamiento peregrino, natural y atingente para mantener la vida.


Para subir la montaña al anochecer debes concentrar la luz de tu Atención en el camino, esto es Dharana (Concentración). Focalizar la Atención serena la mente y como consecuencia subes la montaña en dirección a la cima.


Cuando la Atención te atrae a la cima y descubres que aquí hay algo Atento a pesar de ti, veras que lo realmente eres/somos siempre has estado desde la cumbre contemplando el paisaje de lo que llamamos nuestra vida, nada lo perturba ni nada lo toca. Cuando Aquello te rapta es lo que entendemos por Dhyana (Meditación) ser habitado por la Atención.


Aquello que habita en la cima torna poco apoco más sutil y transparente la identidad personal que creemos ser, y podemos ver que solo es nombre y forma (nama y rupa), útil a los pies de la montaña, un estorbo en la cima e inútil en el abismo más allá de la montaña.

La consciencia que somos descansa al borde del abismo y como si saltara al vacio, entra en el olvido, esto es Samadhi (realización del Ser), convirtiéndose en el espacio infinito.

La práctica de Yoga es familiarizarse con Samyama -pratyahara, dharana, dhyana – hasta establecerse en el olvido de Samadhi.

Con la práctica nuestra vida cotidiana sucederá como deba suceder mientras la Atención que nos habita, permanece en la cima de la montaña en su placidez natural.


Guru Dev Sri Swami Sivananda dice;

Aunque estés en la ciudad,

siéntete como si estuvieras en el ashram,

aquí en el Himalaya.

Eso es Yoga.


Esto es una metáfora, no hay montaña que subir, ni camino que recorrer.


Moraleja:

No hay que engolosinarse con las técnicas. No hay que confundir los medios con los fines.


Para la práctica de Yoga es necesario una comprensión de lo que se hace. El porqué como fundamentación y para que como finalidad. Esto es la base del como se hace cada técnica.


Si no, se corre el riesgo de hacerlo como se me antoje, desprovisto de un porqué y un para que. Y al fin la práctica es; porque es entretenido, para entretenerme, porque es saludable, para estar sano, porque es espiritual porque quiero ser espiritual, y un largo etcétera.


La práctica de asanas y la amplia difusión que en este tiempo tienen las coreografías o acrobacias hechas con ellas, si bien es cierto mejoran la coordinación motora, la autoestima, la digestión y la salud en general, solo son el comienzo.


Dhyana, (meditación) como se desprende de lo anterior, es el eje del sistema.


Yoga sin la práctica de Dhyana, es lo que sea, pero Yoga… no es.


La tradición dice que Solo Brahmán (Lo Absoluto) ES, lo demás es Maya un espejismo, que te ilusiona.


El agua en el desierto tú la vez, más cuando te acercas te puedes dar cuenta que las condiciones del calor en el desierto hacen que surja el espejismo, pero si te interesas en saber si es verdad o no, acércate, inquiere, investiga, y te darás cuenta por ti mismo de la realidad aparente del espejismo que te ilusiona. Nunca hubo agua, Siempre ha sido arena. Así es el mundo en que vivimos.


Investiga, des-cubre, despierta a PURNA BRAHMAN, la PLENITUD de LO ABSOLUTO.

AQUELLO no está más lejos que tu próxima respiración, en el mismo lugar en donde ahora estas. Solo guarda silencio, la Plenitud siempre ha estado aquí. Aham Bramasmi.

Por Yogacharya Eric Manquez

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