top of page
Buscar

Afecto y decisión.

Foto del escritor: Eric Manquez
Eric Manquez
13 ago
3 min de lectura

La asimetría neurofisiológica que organiza la vida mental

Por Eric Manquez

En el estudio biológico del cerebro se distinguen dos grandes conjuntos funcionales: las redes asociadas a la regulación afectiva, vinculadas al sistema límbico, y las redes asociadas al procesamiento deliberativo, vinculadas al córtex prefrontal. Estas estructuras no operan como entidades con voluntad, sino como componentes de un sistema neurofisiológico cuya actividad emerge de interacciones dinámicas entre múltiples circuitos.

 

Ambas regiones mantienen conexiones recíprocas mediante vías neuronales que permiten la modulación mutua de sus funciones. Sin embargo, la distribución de estas conexiones no es simétrica: los circuitos afectivos ejercen una influencia más amplia y rápida sobre los circuitos deliberativos que a la inversa. Esta asimetría se observa en estudios de neuroimagen funcional, donde la activación asociada a procesos afectivos suele anteceder a la activación prefrontal en tareas de decisión, incluso en aquellas que requieren elaboración conceptual.

 

En experimentos donde se solicita a los participantes tomar decisiones de diversa complejidad mientras se registra su actividad cerebral, se observa que la mayor parte de las respuestas se correlaciona con patrones de activación afectiva. Los procesos deliberativos intervienen principalmente en la elaboración posterior de justificaciones, narrativas o conclusiones, más que en la génesis inmediata de la decisión. Esto no implica que la razón sea irrelevante, sino que su función se integra en un sistema donde la dinámica afectiva tiene un peso decisional inicial más marcado.

 

La inteligencia emocional, entendida como la capacidad de reconocer y modular los propios estados afectivos, permite operar con mayor claridad sobre estos procesos y reducir la frecuencia de decisiones que posteriormente generan arrepentimiento. Se trata de disminuir la disonancia entre la acción realizada y la evaluación posterior de esa acción, no de mejorar la calidad objetiva de las decisiones.

 

Desde una perspectiva evolutiva, los sistemas cerebrales se configuraron para favorecer conductas que incrementaran la probabilidad de supervivencia en entornos de amenaza y escasez, no para producir estados de felicidad sostenida. Las funciones relacionadas con la obtención de alimento, agua, refugio, reproducción y regulación térmica activan circuitos de recompensa que generan sensaciones placenteras de corta duración. Estas sensaciones están asociadas a la liberación de dopamina, un neurotransmisor que refuerza conductas adaptativas mediante mecanismos de recompensa inmediata.

 

Por otro lado, estados de bienestar más estables, vinculados a experiencias de cooperación, vínculo social y reciprocidad, se correlacionan con la actividad de sistemas serotoninérgicos. La distinción entre ambos tipos de procesos es relevante: el placer dopaminérgico es breve y está asociado a la obtención de estímulos; el bienestar serotoninérgico se vincula a experiencias relacionales y a la participación en actividades con sentido compartido.

 

Diversos estudios muestran que ciertas conductas cotidianas; como la queja, la atribución de responsabilidad al otro o la insistencia en la propia corrección; activan circuitos dopaminérgicos y generan microplaceres que refuerzan su repetición. Estas conductas no contribuyen al bienestar sostenido, pero sí producen un refuerzo inmediato que puede llevar a confundir placer con satisfacción profunda. Además, desplazan la responsabilidad del estado subjetivo hacia factores externos, dificultando la autorregulación afectiva.

 

La distinción entre placer breve y bienestar sostenido permite comprender por qué ciertas conductas se repiten aun cuando no favorecen la vida relacional ni la estabilidad emocional. La actividad neurofisiológica no “elige” estas conductas; simplemente las refuerza cuando coinciden con patrones que históricamente resultaron adaptativos. La tarea del sujeto consiste en reconocer estos mecanismos y decidir, desde una posición reflexiva, cuándo es pertinente sostener una conducta y cuándo es preferible modificarla para favorecer estados más estables de bienestar.


Resumen de la Conversación de los miércoles con Eric Manquez. (miércoles 12 de Agosto 2026)

Actividad Gratuita. On Line (vía Zoom)


Wsp: +56998792848

 
 
 

Comentarios


  • Captura de pantalla 2024-11-07 a la(s) 11.29.19 a.m.
  • Facebook
  • Instagram
  • Youtube
bottom of page