Dos cualidades esenciales en la vida espiritual son la fortaleza y la paciencia,
porque cualquiera que trate de vivir por un ideal
se enfrenta a grandes dificultades
y debe superar una cantidad de pruebas y tribulaciones.
Hay innumerables detractores que abusan de ellas.
Se los debe superar, no se debe perder la ecuanimidad ni una actitud humilde.
No se deben dejar vencer por el ego herido, no se debe dar ojo por ojo, diente por diente.
Se debe permanecer tranquilo. No responder, mantenerse humildes.

